La música del Huila es un diálogo entre la montaña y el río. No es solo folclore; es un sistema de vida que estalla cada junio en las calles de Neiva.
Más que un ritmo, es un rito. Mezcla la elegancia del bambuco con la picardía de la rajaleña. Es el alma de la competencia y el orgullo de cada opita.
La voz del pueblo. Coplas espontáneas que narran la cotidianidad con humor y doble sentido. Es la banda sonora de la molienda y la cosecha.
La nostalgia andina. Un ritmo cadencioso que fluye como las aguas del Magdalena en su parte alta. Pura poesía convertida en sonido.
Médico de profesión y poeta por destino. Sus composiciones cruzaron fronteras, llevando el nombre del Huila a los escenarios más grandes del mundo. "Al Sur", "Espumas" y "Los Guaduales" son hoy himnos de la colombianidad.
"En el Huila, hasta las piedras cantan cuando el río Magdalena las abraza."